La última vez que las concesionarias Cadillac estaban tan ocupadas como ahora, el presidente de Estados Unidos era Ronald Reagan.

Bloomberg

En ese momento se podía comprar un majestuoso Deville o un espléndido Fleetwood, que eran básicamente una combinación de BMW con barcos pesqueros. A pesar de la estética náutica, pocos llegaron a atravesar el océano. Eran por completo estadounidenses.

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Cadillac Deville 1989. (Cortesía Hagerty)

En 2016, los consumidores compraron 309 mil autos Cadillac en todo el mundo, y casi la mitad de los orgullosos nuevos propietarios no vivían en América del Norte, según datos de ventas de General Motors difundidos el martes.

Luego de años de fuerte inversión en ingeniería y esfuerzos de marketing aparentemente dignos de Sísifo, por fin los mejores vehículos de General Motors hacen su incursión en el exterior.

Pueden verse modelos Cadillac en las carreteras alemanas esquivando las fábricas de Porsche y BMW. Buick, por su parte, ha llegado a dominar el mercado de autos de lujo en China. Las dos marcas tienen un buen desempeño en Estados Unidos, pero es en los mercados internacionales donde tienen más peso. Por ahora, al menos.

En 2016, el 84 por ciento de los Buick y el 45 por ciento de los Cadillac estaban en manos de compradores no residentes en los Estados Unidos ni en Canadá. Ambas marcas registraron aumentos de dos dígitos, en su mayor parte gracias a los conductores de China y Europa central. Lo más notable fue que GM logró todo eso en un periodo en que el dólar afectaba su desempeño en lugares donde los conductores pagan en euros, libras, yenes o yuanes.

General Motors Co.'s (GM) Cadillac brand logo is displayed in Beijing, China, on Saturday, April 21, 2012. GM is betting Cadillac's 110-year heritage, including its role as the president's car, can help sell the brand in China, where sales are 10th of market leader Volkswagen AG's Audi and German luxury brands dominate the premium segment. Photographer: Nelsion Ching/Bloomberg

Logo de Cadillac en Beijing, China. (Nelsion Ching/Bloomberg)

La máxima responsable de GM, Mary Barra, sin duda destaca esas tendencias de ventas en las reuniones con el presidente Donald Trump. La compañía no se limita a hacer grandes los autos estadounidenses, sino que los hace más grandes que nunca.

Cualquier tipo de guerra comercial afectaría esa energía. En momentos en que Trump amenaza con imponer aranceles a BMW, Toyota y otras compañías, sus pares extranjeros han mantenido un relativo optimismo.

Sigmar Gabriel, el ministro de Economía y Energía de Alemania, llegó hasta a provocar un poco a Trump al sugerir que la solución sería que las compañías estadounidenses “fabricaran mejores autos”. (Tal vez no haya estado en un Corvette últimamente).

Cuando se le preguntó el martes por la mañana sobre las posibles respuestas de otros países a la imposición de nuevos aranceles estadounidenses, Barra contestó que ha mantenido un diálogo constructivo con el gobierno de Trump.

“He compartido mucha información sobre la dinámica de la industria automotriz y sobre el impacto que tendría todo eso”, dijo.

8.242 Responses to Cadillac está conquistando el mundo y nadie lo había notado

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