Davy Andrews es tan hábil con la tecnología que se ha convertido en el solucionador de problemas de TI de facto de su oficina. Pero hay un elemento tecnológico que no piensa tocar: los automóviles autónomos.

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“No querría ser el primero en usar algo con ese nivel de riesgo”, dijo Andrews, de 33 años, asistente administrativo de una firma de inversiones de Nueva York. “Tendría que ver suficientes pruebas de que es más seguro, considerablemente más seguro. Desde donde estamos ahora, es difícil imaginar que llegaremos a ese punto”.

Los automóviles autónomos avanzan tan rápido que empresas como Uber y Waymo de Alphabet, la matriz de Google,. están comenzando a ofrecer viajes robóticos a los consumidores comunes.

Pero resulta que el público viajero quizá no esté listo.

Sensors sit on the exterior of an autonomous vehicle developed by Oxbotica, using Selenium autonomous control software, outside the SMMT Connected 2017 conference on autonomous vehicles in London, U.K., on Thursday, March 30, 2017. In a worst case scenario, motor insurance premiums could fall by as much as 80 percent in some mature markets by 2040 because of new technologies, changes to mobility, regulation and companies being incentivized to roll out fleets of shared andautonomous vehicles. Photographer: Chris Ratcliffe/Bloomberg

Photographer: Chris Ratcliffe/Bloomberg

Una encuesta reciente de la Asociación Estadounidense del Automóvil reveló que más de las tres cuartas partes de los estadounidenses tienen miedo de subir a un auto que se autoconduce.

Y no son sólo los miembros de la generación de los “baby boomers” los que cada vez se sienten más temerosos de ceder el volante a una computadora, muestra un estudio de J.D. Power, sino casi todas las generaciones.

“Uno de los mayores impedimentos para avanzar en este campo es la aceptación del consumidor”, dijo la secretaria de Transporte de los Estados Unidos Elaine Chao a Bloomberg News la semana pasada en una conferencia auspiciada por el departamento en Detroit. “Si hay preocupación pública por la seguridad y la privacidad, estaremos limitados en nuestra capacidad para ayudar a que avance esta tecnología”.

La mayoría de los que viajan diariamente a su trabajo no tiene acceso a un vehículo autónomo, por lo que Chao le ha pedido a Silicon Valley que “intervenga” y explique cómo funcionan.

Ella y otros reguladores abogan por la autonomía como solución para reducir los centenares de horribles colisiones que sufren todos los días los automóviles tradicionales. Entre los que acaban siendo mortales, el 94 por ciento es producto de errores humanos, según las autoridades estadounidenses.

Pruebas de conducción

Los consumidores sólo se sentirán tranquilos con los autos sin conductor después de andar en ellos, dijo esta semana Mary Barra, máxima ejecutiva de General Motors. La mayor automotriz de los Estados Unidos está probando 180 Chevrolet Bolt autónomos y planea incorporarlos a las flotas de transporte privado, aunque no ha dicho cuándo.

Mary Barra, CEO de General Motors.  Photographer: Jeff Kowalsky/Bloomberg

Mary Barra, CEO de General Motors.  Photographer: Jeff Kowalsky/Bloomberg

“Uno puede hablar sobre ellos, pero hasta que no se los experimente”, los automóviles autónomos son difíciles de entender, dijo Barra a la prensa en la planta de GM que fabrica los Bolt al norte de Detroit. “Una vez que uno está dentro del vehículo y ve la tecnología, entiende cómo funciona”.

La posibilidad de que la autonomía tenga un impacto significativo en la seguridad pública es enorme. El año pasado, murieron 40 mil 200 personas en accidentes de tránsito en las carreteras estadounidenses, calcula el Consejo Nacional de Seguridad. Esa cifra representa un aumento de 6 por ciento respecto del año anterior.

“Cuarenta mil personas por año es inaceptable”, dijo Alex Epstein, director sénior de estrategia digital del consejo, durante una mesa redonda en la conferencia de tecnología TU-Automotive que se celebró en Detroit la semana pasada. “Es como que cayera un jumbo cada dos días.”

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