BMW está introduciendo su SUV más grande hasta el momento, un poderoso cruiser con tres filas de asientos que apunta a producir abultados márgenes para poder financiar el cambio de la compañía hacia los vehículos eléctricos.

Equipado con una enorme parrilla vertical en la forma característica de riñón de la marca y faros estrechos resplandecientes, el nuevo X7 saldrá a la venta el próximo año para desafiar a autos como el Cadillac Escalade, el Lexus LX y el Mercedes-Benz GLS. Un prototipo del vehículo se exhibirá esta semana en el Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt.

El X7 se reactivó después de hace casi una década, cuando se descartaron los planes para un SUV grande. En aquel momento, la crisis financiera global llevó a BMW a frenar el gasto al tiempo que los altos precios del petróleo empujaban a los consumidores hacia autos más pequeños.

Pero ahora el fabricante de autos alemán está contando con modelos mejorados para apuntalar su balance a medida que invierte en vehículos de vanguardia, como el iNext de conducción autónoma a batería, que tardarán años en dar buen rendimiento.

Si bien la semana pasada BMW anunció planes de lanzar 12 vehículos a batería para 2025, el voluminoso vehículo utilitario deportivo no estará totalmente reñido con su vuelco hacia el auto ecológico. La compañía expondrá el X7, que será montado en la planta de BMW en Spartanburg, South Carolina, con un mecanismo de transmisión híbrido recargable que puede circular libre de emisiones para distancias cortas.

“La movilidad eléctrica es una prioridad absoluta para nosotros, y aumentaremos el número de modelos electrificados en todas las marcas”, dijo el máximo responsable Harald Krueger en una primera presentación del auto en Múnich. Paralelamente a esta iniciativa, hay planes de “aumentar significativamente las ventas y los ingresos del segmento de alta gama”, incluidos modelos como el ostentoso coupé Serie 8, dijo.

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