Dos hechos desafían la lógica: para finales de año, el fabricante de coches eléctricos Tesla habrá gastado más de 10 mil millones de dólares millones sin haber ganado ni 10 centavos. No obstante, compañías del mundo entero están haciendo cola para competir con ella.

Bloomberg

Casi 50 modelos nuevos de autos eléctricos saldrán al mercado de aquí a 2022, entre otros, vehículos de Daimler y Volkswagen. Hasta el inventor James Dyson ingresó al ruedo, habiendo anunciado la semana pasada que está invirtiendo 2 mil millones de libras (2 mil 700 millones de dólares) para desarrollar un auto eléctrico y baterías para propulsarlo.

Las razones para seguir a Tesla tienen que ver a la vez con la burocracia y con el espectáculo. Los organismos reguladores de China elaboraron un plan que impone la producción de vehículos eléctricos en el país, mientras que California exige a los fabricantes de autos construir más vehículos eléctricos o verse obligados a comprar créditos de sus rivales. Al mismo tiempo, el máximo responsable de Tesla, Elon Musk, y sus elegantes autos, cautivaron la imaginación de los estadounidenses hasta tal punto que tanto consumidores como inversores están volcando dinero en su compañía de Silicon Valley.

“Nadie duda que el futuro será eléctrico”, dijo Erich Joachimsthaler, fundador y máximo responsable de la firma de estrategia de marca Vivaldi, que trabaja con fabricantes de autos de lujo alemanes. “Las automotrices fueron lentas con los vehículos eléctricos. Ahora se ven arrastradas por Tesla y las regulaciones”.

Abarrotado

En Norteamérica solamente, el número de vehículos eléctricos crecerá hasta 47 para el primer trimestre de 2022 desde 24 en el tercer trimestre de este año, según datos de Bloomberg New Energy Finance. El mercado de vehículos eléctricos de China pasará de 61 a 80, y los compradores europeos tendrán 58 opciones de eléctricos, en comparación con 31.

Globalmente, habrá 136 opciones de vehículos eléctricos en el mercado para finales de ese año, y la cifra no incluye los modelos híbridos o de celdas de combustible.

Esto dará lugar a un territorio saturado en un mercado automotor de cero emisiones en ciernes que la mayoría de los consumidores todavía debe adoptar y donde las pérdidas financieras amenazan con ser grandes. En Estados Unidos, las ventas de autos eléctricos alcanzaron menos del 1 por ciento del mercado el año pasado, según la Agencia Internacional de Energía. Fueron de 1.4 por ciento en China y el Reino Unido.

“Las compañías están empeñadas en fabricar autos eléctricos, pero existen pocas pruebas de que haya una gran demanda de los consumidores”, dijo Kevin Tynan, analista sénior en Bloomberg Intelligence.

A esta altura, la costosa tecnología de las baterías todavía les provoca sangrías de dinero. General Motors pierde unos 9 mil dólares en cada auto eléctrico Chevrolet Bolt que vende. Tesla tuvo ventas récord de sus vehículos eléctricos el año pasado –y de todos modos perdió 675 millones de dólares sobre ventas de 7 mil millones.

¿Por qué molestarse, entonces? Una de las razones importantes es China. Los autos eléctricos recibieron un impulso regulatorio cuando el país más populoso del mundo publicó una serie de regulaciones destinadas a reducir las emisiones de carbono y la contaminación para 2030. Los fabricantes de autos deben producir cierta cuota de los llamados vehículos de energía nueva –que incluye a los autos eléctricos– con el fin de obtener créditos para poder seguir vendiendo los que funcionan con gasolina.

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