Ya es tiempo de  vacaciones, con lo que se incrementarán los viajes por carretera. Hagamos que nuestros trayectos sean seguros.
José Luis Alarcón Vela

Cada vez que circulamos en nuestro automóvil la seguridad y la reducción de accidentes depende no solo de los elementos del vehículo como los frenos, la suspensión, las llantas, los controles de la tracción y estabilidad, etcétera, sino además del propio conductor.

Aunque en teoría es el factor más sencillo de modificar, lo cierto es que aún falta mucho para que los conductores de automóviles entiendan que la prudencia, el respeto a las normas y a los demás usuarios de la vía son claves para reducir drásticamente los accidentes de circulación.

La responsabilidad de la mayoría de los accidentes es atribuible al factor humano (primordialmente, por falta de atención, cansancio, consumo de alcohol y velocidad excesiva) en un porcentaje superior al 90 por ciento, mientras que el estado de la carretera, la mala señalización o el mal funcionamiento del vehículo no llegan ni siquiera al 10 por ciento.

Photographer: Emile Wamsteker/Bloomberg News

Photographer: Emile Wamsteker/Bloomberg News

Por ello, conviene analizar algunas situaciones de riesgo habituales y la mejor forma de prevenirlas.

Lo primero para conducir bien y hacerlo de forma segura y cómoda es pensar que el volante es un reloj y colocar las manos en la posición donde las manecillas marcan las nueve y cuarto. Apoyando los pulgares de los dedos en los radios se sostiene una parte del peso de los brazos.

Otra medida es ajustar el asiento de manera que el conductor pueda dominar con la vista por encima del volante. La pierna izquierda debe quedar ligeramente doblada con el pedal del clutch o embrague pisado a fondo; si el coche es automático, pisar el pedal de freno. Solo en esta postura se puede aplicar la fuerza necesaria para mantener el cuerpo en el asiento y ejercer la suficiente presión sobre el freno. Además, reduce el riesgo de lesiones en la pierna en caso de accidente.

La cabecera se debe ajustar de tal manera que el borde superior de la misma quede a la altura de las cejas y se debe abrochar el cinturón de seguridad bien ceñido al cuerpo.

Lo siguiente es saber frenar de emergencia, de improviso. Para ello la reacción en el momento correcto es vital. Se recomienda pisar el pedal de forma enérgica y corta si no se cuenta con sistema ABS, esto para desbloquear las ruedas y, al mismo tiempo, recuperar la eficacia de la fuerza de frenado; no pisar el clutch o embrague.

Los vehículos equipados con sistema antibloqueo ABS ofrecen una frenada más corta en situaciones de emergencia.

El último consejo es tener paciencia. Todos queremos ser los primeros en llegar, no importa lo que le ocurra al otro, pero es preferible ser paciente aun cuando tengamos prisa. Para que la paciencia no se agote hay que prevenir los tiempos de traslado hacia el destino.

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